Hay muchas maneras con las cuales se puede describir a alguien, maneras, métodos o preconceptos; pero Caloza simplemente no encaja en ninguna de los antes mencionados. Caloza es Caloza y gracias a esto actúa como tal, como un ser fuera de todo concepto, fuera de todo margen, un espécimen tan fuera de lo ordinario que en sus inicios da miedo conocerlo y sentirse retirado de lo típico y haber encontrado un individuo que puede ir por la vida sin pedir a los demás que lo juzguen.
Cuenta la vieja Historia que Caloza, nació en un día de eclipse solar y que su madre había muerto una hora antes de que este naciera, también dicen que salio solo del vientre de su madre, cuando encontraron el cadáver de aquella mujer que nunca nadie menciona cuales fueron en si los motivos de su muerte, el recién nacido yacía a medio cuerpo con la cabeza fuera de las entrañas de la mujer brindándose de esta manera la oportunidad de respirar y llorar, fue su mismo llanto el que permitió que fuera encontrado por uno mercaderes que transportaban lagartijas de rió y hacían buen dinero de su venta en el exterior, estos querían llegar al otro lado del canal, esto transeúntes ocasionales se convertirían en los únicos que oirían el llanto de Caloza ya que Caloza no volvería a llorar jamas después de que ceso de hacerlo en aquel día. Justamente fueron estos mismos mercaderes de lagartijas los que le llamaron así, Caloza, ya que no conocían nada que tuviera ese nominativo, y aquello que en aquel día y en aquel lugar habían vivido era algo que probablemente nadie había visto hasta la fecha. Es así como inicia la historia del huérfano cuya madre murió antes de que este naciera y al que el mundo conocería de ahí en adelante como Caloza
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