Que es lo que sucedió aquel día aun no lo se con claridad, las suaves brisas del viento matinal, el roció de las aplastantes olas del bravo e incontenible mar; ahí como despertando y vomitado por las corrientes marinas después de un naufragio me encontraba yo decorado con la espuma salina, tirado en las arenas húmedas de la playa de el Majagual, con un trillón seiscientos mil zancudos a mi alrededor haciendo me compañía y alimentando se de mi alcoholizada sangre, los moscos parecían también fuera de juicio después de haber consumido sangre con un alto porcentaje de alcohol haciendo un carnaval de zumbidos. El sol que nacía golpeo mi ser con la furia de una madre que mira a su hijo desperdiciando su vida babeando las sabanas.
Intente abrir los ojos, pero el resplandor del sol me dejo ciego, un dolor en todo el cuerpo me invadió similar al sufrido después de una paliza colosal, donde el dolor era de manera definitiva e insoportable era en la cabeza, sentía como mi cráneo se expandía y encogía presionando mi cerebro entre sus paredes, aplastando lo una y otra vez.
Fue ese día el día en que conocería al ser mas extraño que jamas nunca tendría oportunidad de tratar, al cual todos conocían por el que aun no estoy seguro si sea un nombre, el hecho es que la gente de aquel lugar lo conocía como Caloza Del Canal.
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