Luego de todo aquel ataque de histeria por encontrarme solo a mitad de aquella bella playa con la canción de las olas rompientes al rededor me sorprendió la legada de Caloza en un potro negro, tan negro como la mas oscura y anublada noche sin luna de aquella región; aquel animal con sus crines mal lustradas se hacía ver como un espectro salido de algún matadero y resucitado con métodos esotéricos, agregando a todo esto el mal olor que despedía a carne en descomposición. Caloza llego hacia a mi y me dijo:
—Maytro, usted que le pasa, no ve que ya es de día, es hora que me pague lo que me debe a base de sudor, he pensado que ya que su memoria parece algo ya perdido para siempre, podría usted serme útil y pagar lo que me debe trabajando, y quien sabe tal vez hasta podríamos ganar mejor dinero y mudarnos de esta ramada.
—Me parece una muy buena idea.
La propuesta que se me hizo muy justa, me guarde la alegría que me producía ver a Caloza y saber que el estaba aun dentro de mi mismo mundo. Luego sintiéndome un poco dolido por comunicarle una mala noticia, trataba y no encontraba las palabras para decirle a Caloza lo del viejo. No sabia como decirle que su cadáver reposaba en aquella ramada que tantas disputas había dado. Le pedí que por favor bajara del caballo que algo muy serio había ocurrido. Caloza me miro, y por un momento sentí como si vio dentro de mi y se le transmitió mi preocupación. Le dije que había algo en la ramada que tenia que ver.
Caloza amarro al caballo en una estaca que estaba clavada a la arena y me acompaño a donde yo había dejado con pesar al viejo.
Cuando llegamos a la ramada fue una gran sorpresa para mi ver que aquel agujero estaba vació, no había nada. Intente buscar una explicación lógica a aquello, tal vez fueron los perros los que habían comido el cuerpo sin vida del viejo, pero era poco probable ya que habrían quedado al menos restos, y no había posibilidad alguna que el cuerpo hubiera sido arrastrado por algún otro animal, no había ninguna clase de huella en aquella arena, parecía como si se hubiera barrido un recuerdo, esta vez el recuerdo del viejo.
Comencé a temer que estaba perdiendo el juicio, ya eran muchas las señales que me deducían aquella inmersión en el terreno de lo errático y sin sentido; las anteriores ideas de viajar entre dimensiones, lo de ser el ultimo hombre viviente, y por ultimo esto; haber visto un cadáver con toda la palidez que el caso meritaba, pero ahora no encontrar rastros de el eran pruebas contundentes que estaba perdiendo a paso rápido la cordura.
Caloza se sacudió la nariz, luego mirandome me dijo:
—Maytro, usted mas que loco esta enfermo del estomago. Se ha tirado unos pedos bien gediondos, tienen que comer algo porque el juelgo le llede bien feo. Me conviene mantenerlo saludable para que pueda devengar su deuda conmigo.
Le mire con preocupación, luego Caloza me ordeno que fuera ha hacer gárgaras con agua salada, para suprimir un poco lo del aliento. Asi lo hice luego el subió a el Diablo y a paso moderado fuimos a donde se hacían ver mas gentes.
Caloza, se mantuvo en silencio en todo el trayecto, pensativo como si algo lo había hecho reflexionar; la vergüenza no me permitió preguntar, me sentía humillado por mis alucinaciones anteriores y temía que cualquier palabra venida de mi seria tomada poco en serio.
La aparente muerte del viejo.9
El viejo se enterró en la arena, no recuerdo que hiciera ningún tipo de plegaria, simplemente cerro los ojos y no pronuncio palabra alguna después de lo dicho en aquella confusa noche.
A la mañana siguiente el viejo lucia pálido, cuando salí del sueño me llene de pánico al ver que estaba solo en aquella playa no recordando mas que le adeudaba dinero a un hombre que me había alquilado un caballo, y que insistía en que le pagase, y después de esto nada mas de mi, parecía que el único vinculo de mi existencia en aquel mundo en el que me encontraba era ese personaje el único que me había tratado como alguien existente ya que sabia de mi y sentía necesidad de algo que yo le podía proporcionar, he ahí que Calosa paso a ser mas que mi acreedor a una figura protectora y guardián de parte del pasado que me interesaba tanto volver a conocer como recuperar, pero quizás lo mas importante alguien para el cual yo existía.
Al revisar me encontré con la cabeza del viejo que sobresalía de la arena, parecía que sonreía, pero su aspecto era fantasmagórico, me pareció así aun cuando solo le había visto una sola vez y en la oscuridad confusa de la noche anterior entre la penumbra y los maldecires. Llegue a tener ideas locas, ya que mi juicio estaba alterado pero aun así sabia reconocer un cadáver con solo mirarlo, ademas no respiraba y un cangrejo diminuto salio de sus fosas nasales. Los pensamientos disparatados eran que pudiera ser que estuviese viajando de dimensión en dimensión, y que ahora estaba en una donde toda la raza humana se hubiese extinguido, y a mi lado no del todo sepultado en la arena estaba el penúltimo homo sapiens que habitaba esta extraña dimensión. Sabia que una dimensión anterior me había topado con Caloza y este a su vez con este mismo que ahora yacía en la arena. Mi mente transtornada por un mal que no comprendía se vio adolorida al pensar que fuera yo el ultimo, y que nadie sabia nada de mi, ni yo volvería a saber nada de nadie, llegue a pensar que también Caloza sufría y con esto me sentí un poco reconfortado, al pensar que yo había desaparecido tambien para Caloza y que tanta seria su audacia y terquedad que navegaría de dimensión en dimensión hasta llegar a obtener lo adeudado, pero sin importar con cuanto ahincó buscara en aquello infinito ya estaba predestinado que jamas conseguiría el dinero por el alquiler de su bestia.
Los cangrejos diminutos que corrían por la playa saliendo y entrando a toda prisa en los agujeros que se cerraban ante el paso de las olas que rompían en la playa fueron los que no me permitieron dejar aquel lugar e ir en busca de mas vida. Me puse en guardia porque eran muy ágiles y bastaba un descuido para que se metieran en cualquier orificio abierto del cuerpo expuesto, yo no podía permitir aquella falta de respeto ante un ser que pudiera ser el penúltimo congénere de mi especie. Luche contra los ejércitos de cangrejitos que corrían de lado con la determinación de hacer nido en aquel difunto.
Por fin con un poco de rabia desgarre mi ropa interior y la tela la hice bolita para cubrir los orificios nasales y los auditivos. haciendo esto pude respirar en paz y salí en búsqueda del resto de la civilización.
A la mañana siguiente el viejo lucia pálido, cuando salí del sueño me llene de pánico al ver que estaba solo en aquella playa no recordando mas que le adeudaba dinero a un hombre que me había alquilado un caballo, y que insistía en que le pagase, y después de esto nada mas de mi, parecía que el único vinculo de mi existencia en aquel mundo en el que me encontraba era ese personaje el único que me había tratado como alguien existente ya que sabia de mi y sentía necesidad de algo que yo le podía proporcionar, he ahí que Calosa paso a ser mas que mi acreedor a una figura protectora y guardián de parte del pasado que me interesaba tanto volver a conocer como recuperar, pero quizás lo mas importante alguien para el cual yo existía.
Al revisar me encontré con la cabeza del viejo que sobresalía de la arena, parecía que sonreía, pero su aspecto era fantasmagórico, me pareció así aun cuando solo le había visto una sola vez y en la oscuridad confusa de la noche anterior entre la penumbra y los maldecires. Llegue a tener ideas locas, ya que mi juicio estaba alterado pero aun así sabia reconocer un cadáver con solo mirarlo, ademas no respiraba y un cangrejo diminuto salio de sus fosas nasales. Los pensamientos disparatados eran que pudiera ser que estuviese viajando de dimensión en dimensión, y que ahora estaba en una donde toda la raza humana se hubiese extinguido, y a mi lado no del todo sepultado en la arena estaba el penúltimo homo sapiens que habitaba esta extraña dimensión. Sabia que una dimensión anterior me había topado con Caloza y este a su vez con este mismo que ahora yacía en la arena. Mi mente transtornada por un mal que no comprendía se vio adolorida al pensar que fuera yo el ultimo, y que nadie sabia nada de mi, ni yo volvería a saber nada de nadie, llegue a pensar que también Caloza sufría y con esto me sentí un poco reconfortado, al pensar que yo había desaparecido tambien para Caloza y que tanta seria su audacia y terquedad que navegaría de dimensión en dimensión hasta llegar a obtener lo adeudado, pero sin importar con cuanto ahincó buscara en aquello infinito ya estaba predestinado que jamas conseguiría el dinero por el alquiler de su bestia.
Los cangrejos diminutos que corrían por la playa saliendo y entrando a toda prisa en los agujeros que se cerraban ante el paso de las olas que rompían en la playa fueron los que no me permitieron dejar aquel lugar e ir en busca de mas vida. Me puse en guardia porque eran muy ágiles y bastaba un descuido para que se metieran en cualquier orificio abierto del cuerpo expuesto, yo no podía permitir aquella falta de respeto ante un ser que pudiera ser el penúltimo congénere de mi especie. Luche contra los ejércitos de cangrejitos que corrían de lado con la determinación de hacer nido en aquel difunto.
Por fin con un poco de rabia desgarre mi ropa interior y la tela la hice bolita para cubrir los orificios nasales y los auditivos. haciendo esto pude respirar en paz y salí en búsqueda del resto de la civilización.
El sueño en la arena.8
Aquel había sido un día agobiante, tenia muchas cosas en la cabeza, oía los ronquidos de Caloza y el viejo. No pudiendo dormir, me distraía contemplando mi pensamiento reflejado en el fuego que se movía entre la caca seca alimentándose de ella. Asi paso un largo rato, hasta que la canción de los sapos y las ranas comenzó ha ser tan fuerte y predominante que en mis sentidos opaco los ronquidos de los dos que dormían plácidamente. Me desplace lentamente me recosté en la arena tibia por el fuego y sin yo quererlo ni enterarme me dormí.
Aquella noche tuve un sueño muy extraño, soñé que estaba en un lugar que me parecía familiar, muchas personas me saludaban, me decían que todo iría bien, que no me preocupara, que tenia que ser fuerte. Aquella era como una escena donde todos te dan condolencias, yo les agradecía sin saber ni atreverme a preguntar el porque de todo aquello. En un momento entro un hombre vestido de negro, con una cara que me produjo temor, le vi entrar dando pasos largos, luego pregunto con quien debía entenderse y todas las personas que estaban en aquel lugar voltearon hacia mi, hubieron alguno que hasta me señalaron. El hombre camino dando pasos tan largos que atravesó la sala dando solo tres pasos, se me puso enfrente y cuando me vio, me dijo... "ha sido usted, verdad; usted les ha matado, usted lo ha hecho y ni siquiera se digna a inmutarse de ello, el hombre comenzó a romper en llanto, la figura imponente que antes representaba poco a poco se desvaneció ante mi, se postro en el piso mirando a la duela y su llanto fue cual que me produjo una inmensa necesidad de consolarlo, intente ponerle una mano en su hombro izquierdo, cuando lo hice, el reacciono violentamente, y me lanzo un manotazo para quitarse mi mano de encima, luego me dijo: "Usted, usted a mi no me toca, usted es la mas grande de todas las inmundicias, solo he venido aquí con la intención de verle a la cara y saber si hay seres tan abominables, ahora se que así es, y quizás aun no muestre toda su maldad."
Luego el hombre ante el asombro de todos saco una navaja y se me lanzo.
He ahí que desperté revoloteando muy cerca del fuego, sin entender nada de aquel sueño, sin saber si aquello había sido un recuerdo o solamente eso, un sueño, deseaba con todo mi corazón que aquello no fuera un recuerdo y que fuera solo un indefendible sueño.
Aquella noche tuve un sueño muy extraño, soñé que estaba en un lugar que me parecía familiar, muchas personas me saludaban, me decían que todo iría bien, que no me preocupara, que tenia que ser fuerte. Aquella era como una escena donde todos te dan condolencias, yo les agradecía sin saber ni atreverme a preguntar el porque de todo aquello. En un momento entro un hombre vestido de negro, con una cara que me produjo temor, le vi entrar dando pasos largos, luego pregunto con quien debía entenderse y todas las personas que estaban en aquel lugar voltearon hacia mi, hubieron alguno que hasta me señalaron. El hombre camino dando pasos tan largos que atravesó la sala dando solo tres pasos, se me puso enfrente y cuando me vio, me dijo... "ha sido usted, verdad; usted les ha matado, usted lo ha hecho y ni siquiera se digna a inmutarse de ello, el hombre comenzó a romper en llanto, la figura imponente que antes representaba poco a poco se desvaneció ante mi, se postro en el piso mirando a la duela y su llanto fue cual que me produjo una inmensa necesidad de consolarlo, intente ponerle una mano en su hombro izquierdo, cuando lo hice, el reacciono violentamente, y me lanzo un manotazo para quitarse mi mano de encima, luego me dijo: "Usted, usted a mi no me toca, usted es la mas grande de todas las inmundicias, solo he venido aquí con la intención de verle a la cara y saber si hay seres tan abominables, ahora se que así es, y quizás aun no muestre toda su maldad."
Luego el hombre ante el asombro de todos saco una navaja y se me lanzo.
He ahí que desperté revoloteando muy cerca del fuego, sin entender nada de aquel sueño, sin saber si aquello había sido un recuerdo o solamente eso, un sueño, deseaba con todo mi corazón que aquello no fuera un recuerdo y que fuera solo un indefendible sueño.
De cuando el Viejo aparece en esta tan verdadera como increible historia. 7
Habiendo estado ahí, sin decir nada por mucho rato contemplando el paisaje de la luna caminando en el cielo limpio y estrellado del verano me encontraba cuando de la solemne oscuridad vinieron unos ruidos, unos pujidos entre mal decires. Caloza se levanto y me dijo:
—Solo esto me faltaba, usted no me paga, esta desmemoriado y tengo que hacerlo huésped de mi humilde morada... Ahora que viene este hijo de millón y medio de putas a maldecirme el día.
—Bueno y de quien se trata, es conocido suyo...
—Si, ese, ese es el tal por cual mas gediondo del mundo. Reclama la propiedad de esta ramada cuando llega la noche, todas las noches es la misma mierda. y ahora si, no habrá manera que me haga moverme de aquí.
Dicho esto, sentase Caloza en la arena de un lugar un poco retirado del fuego y comenzó a silbar una canción de los Cuzuqueros del Norte mientra en la cara se le dibujaba una expresión de picardía.
Pasado esto, todo el lugar se vio invadido de un mosquitero inmune al humo repelente de zancudos de Caloza. Pero los mosquitos fueron lo de menos, lo mas horrible estaba por venir con el aire, aquel olor como Caloza mismo mas tarde lo describiría, "a Caca seca de foca recien parida."
El hombre hediondo llego, se sentó y se puso a resguardo del fuego...
y dijo lo que se hace mención a continuación.
—Sepan, y sepan lo bien, que yo soy un hombre de gran estima por la vida. Yo, todo lo veo como un universo de oportunidades, de andanzas para demostrar a los demás que la verdad existe... y si no existiera dejaría de ser verdad... Yo, lo que es el mi, lo que yo soy, lo que yo represento es todo lo que nadie quiere ni decir, ni sentir, ni saber. Ahhh... Pero yo bien lo puedo ver en sus rostros... Ustedes están pensando... "¿Y este como es que sabe todo esto? ¿Quien es? ¿Como es que habla con tanta propiedad, con tanta elocuencia; con ese garbo de dramaturgo, con esa voz tan templada y bien afinada con todo ese sentimiento?" Pues, muchos, mas de los que imaginar ni contar puedan esto mismo que en sus rostros se lee me han preguntado y cuando su curiosidad los ha dominado, llorando por la mas melancólica intriga se han venido a mi, se han hecho mis discípulos y han querido llegar a ser como este que yo soy. Mas, mas el mundo y el Dios que en los cielos habita, y que con su mano domina todo lo existente han querido que yo les transfiera todo mi conocimiento porque no podrían con todo ello y perderían sin mas el juicio, y todos han terminado dejando me al ver que una pocas respuestas los han llevado a la grandeza, sin esperar, ni querer ser mas; han visto las delicias de la vida realizarse ante mi tutela, se ha hecho seres de gran fama entre los normales y han creído ser oportuno dejar mi dirección. Tontos, ellos han sido imprudentes, se han vendido a los placeres y ahora cuando me buscan yo me niego a verlos, y son insistentes al extremo de por querer tenerme como maestro de nuevo, han recurrido a los mas bajos actos, me han hecho sentir un mal mentor y he tomado la decisión de buscar refugio de los infames que solo viven acosándome y que solo quieren respuestas, todo el tiempo viven preguntando como criatura en la edad de la curiosidad sin calma... Si, es así, y así es como en estas arenas, bajo estas palmas que yo mismo he encumbrado sobre estos mal acomodados travesaños de maderas dotadas por mi buen creador ahora vivo en zozobra, porque son muchos los que andan sedientos de por mi saber, y no descansan ni de día ni noche buscándome en los lugares de vigor feudal, en donde los de la clase noble se reúnen y disfrutan de los los deleites que el saber da, pero yo he sabido adquirir un disfraz que me ha protegido ya por muchas lunas de todos esto. Si, es así, y así es amigos que por su propio bien, no les conviene saber quien soy, ni preguntar nada de mi.
Ahora bien, por favor, Caloza del Canal, le pido que me deje dormir en lo que por derecho me pertenece, y no hagamos el teatro de todas las noches... así que quítese de mi aposento, que me siento muy débil y menesteroso del descanso.
— Mire, viejo cara de chumpipa a medio apachar, usted no me da ordenes a mi, y esta ramada, así como todo lo que la circunda es propiedad de mi familia desde tiempos en que Matusalén andaba en pañales... Asi que déjese de todas esas mierdas de hablar disparates de cabra parida por el culo... y duerma donde caiga que para mas faltaba que las cacas buscaran caer en lugares blanditos...
Renegó Caloza, con postura inflexible. A todo esto el viejo respondió en un intento mas por fomentar la diplomacia con lo siguiente:
—Caloza, usted es un buen hombre a mi me consta, usted tiene un corazón muy grande, pero lo que tiene en corazón le falta en ceso, dado a esto sus ofensas no me calan. Le pido por su bondad, la cual se es mucha que me deje dormir donde normalmente lo hago, ahí donde exactamente en este momento usted tiene sus posaderas, ya que yo soy fiel creyente de la teoría de Malsolias el filosofo del eterno amor por el sueño y de quien se dice que pudo ver todos los secretos de la naturaleza en sueños, descubrió los secretos de la existencia, y todas las interrogantes que se puedan tener, para desgracia de nosotros Malsolias dormía veintitrés horas al día y lo que pasaba despierto se dedicaba a comer e ir a hacer del cuerpo y mientras hacia esto algunos de sus discípulos le hacían preguntas, a las cuales el respondía con mucha brevedad porque tenia que continuar su comunicación, es así como no hay textos bien realizados de todo lo que este gran hombre descubrió, pero sus métodos están bien registrados y descritos en esta muy y sin duda cierta teoría, dicha teoría es la cual dice que el universo se comunica a uno en los espacios de sueño y para lograr un contacto rutinario hay que dormir en la posición y en el lugar exacto todas las noches.
Asi que le ruego a buenas maneras, que quite usted su amorfo cuerpo y póngalo en otro lugar, a mi no me molesta compartir esta morada de paredes no existentes... Dios nos da un mundo para todos, y todos debemos saber vivir aquí dentro en paz, amigo Caloza.
Caloza lo vio y con el fuego como intermediario le dijo:
— Mire viejo gediondo a vomito de cuchemonte, usted no es nadie... para...
No había terminado Caloza su insultante respuesta cuando el viejo puso su bastón en el fuego, gran parte de este comenzó a arder como si estuviera impregnado de combustible (luego se sabría que el viejo hacia aceite de pescado como pasatiempo y se untaba el cuerpo para no envejecer, y era la punta de su bastón, que es el palo del cual aquí se habla la que usaba para batir el aceite) luego el viejo dejo atónito a Caloza y retomo la palabra:
— Sépalo, que este es un viejo ritual que aprendí en el seminario, cuando en mi juventud buscaba ser un sacerdote de la orden de los carolingios, este es un extinto ritual para expulsar demonios de gran poder con fuego dentro de las tripas... los diablos salen en forma de gas vaporizados en una explosión. La ventaja de este es que no hay que pronunciar ninguna oración, fuera el ritual por excelencia para la practica de los exorcismos si no fuera el inconveniente que un noventa por ciento de los que dan hospedaje en sus cuerpos a las huestes del maligno, murieran, y el diez por ciento de los casos que sobreviven, no vuelven a evacuar los intestinos cuando quieren, sino cuando la ocasión se da por si misma.
Su necedad es tal que estoy convencido que usted esta poseído por algún elemental.
Caloza se levanto de inmediato, al ver al imponente anciano con aquella vara en llamas sin insistir mas.
El viejo al ver que obedeció Caloza, sumió su bastón en la arena y el fuego que rodeaba a este se extinguió, luego comenzó a apartar la arena en el lugar desocupado por Caloza y después de cavado el hoyo se metió en el, cuando dentro del hoyo estuvo comenzó a ponerse con sus mismas manos arena formando una sabana con la arena, cerro los ojos y paso a su comunicación con el universo.
—Solo esto me faltaba, usted no me paga, esta desmemoriado y tengo que hacerlo huésped de mi humilde morada... Ahora que viene este hijo de millón y medio de putas a maldecirme el día.
—Bueno y de quien se trata, es conocido suyo...
—Si, ese, ese es el tal por cual mas gediondo del mundo. Reclama la propiedad de esta ramada cuando llega la noche, todas las noches es la misma mierda. y ahora si, no habrá manera que me haga moverme de aquí.
Dicho esto, sentase Caloza en la arena de un lugar un poco retirado del fuego y comenzó a silbar una canción de los Cuzuqueros del Norte mientra en la cara se le dibujaba una expresión de picardía.
Pasado esto, todo el lugar se vio invadido de un mosquitero inmune al humo repelente de zancudos de Caloza. Pero los mosquitos fueron lo de menos, lo mas horrible estaba por venir con el aire, aquel olor como Caloza mismo mas tarde lo describiría, "a Caca seca de foca recien parida."
El hombre hediondo llego, se sentó y se puso a resguardo del fuego...
y dijo lo que se hace mención a continuación.
—Sepan, y sepan lo bien, que yo soy un hombre de gran estima por la vida. Yo, todo lo veo como un universo de oportunidades, de andanzas para demostrar a los demás que la verdad existe... y si no existiera dejaría de ser verdad... Yo, lo que es el mi, lo que yo soy, lo que yo represento es todo lo que nadie quiere ni decir, ni sentir, ni saber. Ahhh... Pero yo bien lo puedo ver en sus rostros... Ustedes están pensando... "¿Y este como es que sabe todo esto? ¿Quien es? ¿Como es que habla con tanta propiedad, con tanta elocuencia; con ese garbo de dramaturgo, con esa voz tan templada y bien afinada con todo ese sentimiento?" Pues, muchos, mas de los que imaginar ni contar puedan esto mismo que en sus rostros se lee me han preguntado y cuando su curiosidad los ha dominado, llorando por la mas melancólica intriga se han venido a mi, se han hecho mis discípulos y han querido llegar a ser como este que yo soy. Mas, mas el mundo y el Dios que en los cielos habita, y que con su mano domina todo lo existente han querido que yo les transfiera todo mi conocimiento porque no podrían con todo ello y perderían sin mas el juicio, y todos han terminado dejando me al ver que una pocas respuestas los han llevado a la grandeza, sin esperar, ni querer ser mas; han visto las delicias de la vida realizarse ante mi tutela, se ha hecho seres de gran fama entre los normales y han creído ser oportuno dejar mi dirección. Tontos, ellos han sido imprudentes, se han vendido a los placeres y ahora cuando me buscan yo me niego a verlos, y son insistentes al extremo de por querer tenerme como maestro de nuevo, han recurrido a los mas bajos actos, me han hecho sentir un mal mentor y he tomado la decisión de buscar refugio de los infames que solo viven acosándome y que solo quieren respuestas, todo el tiempo viven preguntando como criatura en la edad de la curiosidad sin calma... Si, es así, y así es como en estas arenas, bajo estas palmas que yo mismo he encumbrado sobre estos mal acomodados travesaños de maderas dotadas por mi buen creador ahora vivo en zozobra, porque son muchos los que andan sedientos de por mi saber, y no descansan ni de día ni noche buscándome en los lugares de vigor feudal, en donde los de la clase noble se reúnen y disfrutan de los los deleites que el saber da, pero yo he sabido adquirir un disfraz que me ha protegido ya por muchas lunas de todos esto. Si, es así, y así es amigos que por su propio bien, no les conviene saber quien soy, ni preguntar nada de mi.
Ahora bien, por favor, Caloza del Canal, le pido que me deje dormir en lo que por derecho me pertenece, y no hagamos el teatro de todas las noches... así que quítese de mi aposento, que me siento muy débil y menesteroso del descanso.
— Mire, viejo cara de chumpipa a medio apachar, usted no me da ordenes a mi, y esta ramada, así como todo lo que la circunda es propiedad de mi familia desde tiempos en que Matusalén andaba en pañales... Asi que déjese de todas esas mierdas de hablar disparates de cabra parida por el culo... y duerma donde caiga que para mas faltaba que las cacas buscaran caer en lugares blanditos...
Renegó Caloza, con postura inflexible. A todo esto el viejo respondió en un intento mas por fomentar la diplomacia con lo siguiente:
—Caloza, usted es un buen hombre a mi me consta, usted tiene un corazón muy grande, pero lo que tiene en corazón le falta en ceso, dado a esto sus ofensas no me calan. Le pido por su bondad, la cual se es mucha que me deje dormir donde normalmente lo hago, ahí donde exactamente en este momento usted tiene sus posaderas, ya que yo soy fiel creyente de la teoría de Malsolias el filosofo del eterno amor por el sueño y de quien se dice que pudo ver todos los secretos de la naturaleza en sueños, descubrió los secretos de la existencia, y todas las interrogantes que se puedan tener, para desgracia de nosotros Malsolias dormía veintitrés horas al día y lo que pasaba despierto se dedicaba a comer e ir a hacer del cuerpo y mientras hacia esto algunos de sus discípulos le hacían preguntas, a las cuales el respondía con mucha brevedad porque tenia que continuar su comunicación, es así como no hay textos bien realizados de todo lo que este gran hombre descubrió, pero sus métodos están bien registrados y descritos en esta muy y sin duda cierta teoría, dicha teoría es la cual dice que el universo se comunica a uno en los espacios de sueño y para lograr un contacto rutinario hay que dormir en la posición y en el lugar exacto todas las noches.
Asi que le ruego a buenas maneras, que quite usted su amorfo cuerpo y póngalo en otro lugar, a mi no me molesta compartir esta morada de paredes no existentes... Dios nos da un mundo para todos, y todos debemos saber vivir aquí dentro en paz, amigo Caloza.
Caloza lo vio y con el fuego como intermediario le dijo:
— Mire viejo gediondo a vomito de cuchemonte, usted no es nadie... para...
No había terminado Caloza su insultante respuesta cuando el viejo puso su bastón en el fuego, gran parte de este comenzó a arder como si estuviera impregnado de combustible (luego se sabría que el viejo hacia aceite de pescado como pasatiempo y se untaba el cuerpo para no envejecer, y era la punta de su bastón, que es el palo del cual aquí se habla la que usaba para batir el aceite) luego el viejo dejo atónito a Caloza y retomo la palabra:
— Sépalo, que este es un viejo ritual que aprendí en el seminario, cuando en mi juventud buscaba ser un sacerdote de la orden de los carolingios, este es un extinto ritual para expulsar demonios de gran poder con fuego dentro de las tripas... los diablos salen en forma de gas vaporizados en una explosión. La ventaja de este es que no hay que pronunciar ninguna oración, fuera el ritual por excelencia para la practica de los exorcismos si no fuera el inconveniente que un noventa por ciento de los que dan hospedaje en sus cuerpos a las huestes del maligno, murieran, y el diez por ciento de los casos que sobreviven, no vuelven a evacuar los intestinos cuando quieren, sino cuando la ocasión se da por si misma.
Su necedad es tal que estoy convencido que usted esta poseído por algún elemental.
Caloza se levanto de inmediato, al ver al imponente anciano con aquella vara en llamas sin insistir mas.
El viejo al ver que obedeció Caloza, sumió su bastón en la arena y el fuego que rodeaba a este se extinguió, luego comenzó a apartar la arena en el lugar desocupado por Caloza y después de cavado el hoyo se metió en el, cuando dentro del hoyo estuvo comenzó a ponerse con sus mismas manos arena formando una sabana con la arena, cerro los ojos y paso a su comunicación con el universo.
La cena con Caloza. 6
Caloza hablaba en serio, todo era tal y como lo contaba, en cuanto a mi, en mis adentros me revolcaba entre mis neuronas para poder sacar al menos un tan solo recuerdo de mi identidad.
El mar retumbaba y las olas arrojaron a las arenas un pez de aspecto extraño, con extrañeza tal que un biólogo marino tal vez hubiera hecho tesis con el, Caloza lo tomo y lo olio y dijo con voz de extrema alegría.
—Como ve maytro ¡que ya tengo cena para hoy!
El despojo del mar pesaría aproximadamente unas doce libras, su olor era infernal, horrible y flatulento; pero lo que mas asustaba de el era la apariencia, tenia las aletas volteadas al revés, y parecía que los ojos los tenia en la cola, si se le podía llamar cola a un tentáculo que terminaba en unas afiladas púas. Aquello era la criatura viva mas horrible y sin forma que jamas había visto. Caloza comenzó a silbar mientras el sol se hundía en el horizonte.
—Maytro, ya se nos hizo de noche y no encontramos donde es que usted vive. Creo que le voy a comenzar a cobrar réditos. Si no fuera que por mi doctrina, la cual me prohíbe hacer papel de usurero.
—Oh, así que eres religioso. ¿y que religión es esa?
—La única y grande Iglesia del hermano Alcanforio.
Íbamos por la playa caminando y platicando como dos personas que se conocían de ya tiempo, mientras en la playa no se revelaba ni una sola alma, evidentemente seguro era que ya no era fin de semana y por esta misma razón Caloza se podía ver en aquella playa desierta persiguiendo a los que le debían, Caloza podía darse ese lujo de ir junto a mi sin la frustración de perder clientes, pero era bien promulgada su ambición por requisar la paga que yo le debía por el alquiler del diablo, y lo hubiera hecho de no ser porque en aquel momento yo no poseía nada que valiera ni un cuarto de la deuda que con el tenia, como en aquellos lares solo se daba sita un zancudero espeso y nosotros caminábamos a paso no tan aprisa solo nos dábamos de plachtazos para matar a los que sentíamos se atrevían a dar la estocada, pero mientras el sol caía el zancudero se hacia cada vez mas eufórico. Llegado el momento que tuvimos que dar carrera porque aquella tempestad de insectos con sus aleteos llegaban a ser amenazadores mientras el sol bajaba se vio como si una nube lo cubriera todo y esta nube se hacia cada vez mas densa, el tornado de zancudos iba tras de nosotros que corríamos a todo lo que el físico nos daba.
Mientras Caloza corría seguía contándome mil y unas maravillas de las enseñanzas del hermano Alcanforio, pero yo estaba mas atento en moscos que venían en andanada a tras nuestro y que si se diera un tropiezo seria quedar bajo una anemia profunda.
—Si, Maytro, yo viví en el mundo, no encontraba sosiego fui bolo y hasta llegue a comer zumba, pero de todo esto ahora yendo donde el hermano, he salido...
—Mire, digamos que ya entendi eso, me alegra mucho que esa congregacion le ayude, pero la verdad es que yo de corredor tengo menos madera que una sonda espacial, y esto de correr en la arena hace mas grande el grado de dificultad, mi pregunta es ¿Como vamos a salir vivos de esa nube de zancudos?
—Maytro no se aflija ya casi llegamos a mi residencia y ahí estaremos a buen resguardo de estos Zancuditos.
La esperanza me volvió al cuerpo y encontré animo para continuar al paso que iba, pero digamos que mis esperanzas se disolvieron cuando Caloza pronuncio lo siguiente.
—Por fin, Maytro ¡Ya llegamos!
La residencia de Caloza no gozaba de paredes, era una ramada en todo el sentido de la palabra y siendo un poco practico a la hora de describirla diría que por estar ya muy oscuro que aquella ramada era una de las mas maltrechas que jamas se hubieran edificado en la historia de la humanidad.
El zumbido de nuestros perseguidores llego a ser ensordecedor y de un piquete por aquí otro por allá paso a ser una ráfaga que me cubrió todo la piel expuesta, sentía como sus astas hacían cena en cada uno de los poros que estaban al descubierto, y me lance a la arena revolcándome. Vi a Caloza que en el centro de la ramada hacia un hoyo a toda prisa, pensé que su plan era cavar un hoyo y meterse dentro por lo que yo estaba condenado a morir y no sabia a que lado estaba el mar, para correr y sumergirme en el. Los moscos también alcanzaron a Caloza que cavaba como un cuzuco playero hasta que dejo de cavar y de ahí, del hoyo saco una botella con gas para candil, le echo un chorro a un bulto que estaba dentro de la ramada y de una de las varas que servia de viga a la ramada saco unos fósforos y en un solo movimiento dio a arder el bulto con el combustible. los zancudos que lo picaban a el se repelieron al instante. Calosa de manera ágil saco del hoyo cavado una hoya aboyada por todas partes y ahí en la hoya metió un poco de aquello que ardía y salio con ello donde de yo me revolcaba. cuando la luz del la humeante hoya llego donde mi los zancudos se disiparon como por gracia a un encantamiento, cuando esto paso Caloza me dijo:
—Maytro, todavía no es hora de dormir, levántese.
Yo me sacudí la arena del rostro y del cuerpo, ahora estaba quemado, y hecho coladera por aquellos insectos.
—Venga maytro eso, de los zancuditos ya no tiene porque preocuparle.
Yo estaba tan sorprendido que no podía decir nada, solo camine y llegue cerca de la fogata de Caloza. Caloza del Canal tomo el pescado y del hoyo saco un ensartador y un cuchillo, con el cuchillo partió por en medio al nunca visto animal marino. Con presteza y destreza fileteo aquello que no tenia forma y con el ensartador los filetes los puso a asar donde el fuego se daba moderado. Por mi conmoción de haber estado tan cercano a ser devorado por varios millones de moscos no me había percatado del insoportable aroma que ahí hacia. Pero lo comencé a percibir cuando mi curiosidad no me permitió seguir mas con la duda de como había podido Caloza hacer que todo aquel enjambre de zancudos sedientos de sangre se fueran tan de prisa.
Luego Caloza con una sonrisa... responderia...
—Es la mierda seca de cabra y vaca y chiricas de Gallina y unas cuantas cebollas secas; En la mañana cuando amanece es lo primero que hago recolectar cacas en las granjas aqui vecinas.
De ahí en delante el olor se me fue haciendo cada vez mas insoportable. Caloza saco del hoyo una manta donde tenia un rimero de tortillas que pondría también en el ensartador a tostar en el fuego alimentado por aquel recopilar de excrementos. Terminado esto levanto una plegaria, aprendida en su congregacion y adaptada a sus circunstancias.
—Padre Celestial, te agradezco por no permitir que me partiera el culo el diablo, si esa patada me hubiera dado me mata, Señor. Tambien te agradesco por darme este elimento que aunque algo ruincito pero para calmar la tripa vasta Señor. Tambien te pido por que este desdichado ruin hijo tuyo que hoy me acompaña y del cual nombre no se aun, para nombrarlo ante ti Señor, te pido por el para que le devuelvas la mente, que perdio por andar de bolo, Señor y asi que me pague los quince pesos que me debe. Amen.
De ahí bendecidos los alimentos me paso una tortilla con un pedazo de pescado... La cena, yo que estaba pasando momentos precarios deje a un lado todo escrúpulo pudiendo mas el hambre por haber corrido Dios sabe cuanto con toda aquella tormenta de mosquitos al acecho.
El mar retumbaba y las olas arrojaron a las arenas un pez de aspecto extraño, con extrañeza tal que un biólogo marino tal vez hubiera hecho tesis con el, Caloza lo tomo y lo olio y dijo con voz de extrema alegría.
—Como ve maytro ¡que ya tengo cena para hoy!
El despojo del mar pesaría aproximadamente unas doce libras, su olor era infernal, horrible y flatulento; pero lo que mas asustaba de el era la apariencia, tenia las aletas volteadas al revés, y parecía que los ojos los tenia en la cola, si se le podía llamar cola a un tentáculo que terminaba en unas afiladas púas. Aquello era la criatura viva mas horrible y sin forma que jamas había visto. Caloza comenzó a silbar mientras el sol se hundía en el horizonte.
—Maytro, ya se nos hizo de noche y no encontramos donde es que usted vive. Creo que le voy a comenzar a cobrar réditos. Si no fuera que por mi doctrina, la cual me prohíbe hacer papel de usurero.
—Oh, así que eres religioso. ¿y que religión es esa?
—La única y grande Iglesia del hermano Alcanforio.
Íbamos por la playa caminando y platicando como dos personas que se conocían de ya tiempo, mientras en la playa no se revelaba ni una sola alma, evidentemente seguro era que ya no era fin de semana y por esta misma razón Caloza se podía ver en aquella playa desierta persiguiendo a los que le debían, Caloza podía darse ese lujo de ir junto a mi sin la frustración de perder clientes, pero era bien promulgada su ambición por requisar la paga que yo le debía por el alquiler del diablo, y lo hubiera hecho de no ser porque en aquel momento yo no poseía nada que valiera ni un cuarto de la deuda que con el tenia, como en aquellos lares solo se daba sita un zancudero espeso y nosotros caminábamos a paso no tan aprisa solo nos dábamos de plachtazos para matar a los que sentíamos se atrevían a dar la estocada, pero mientras el sol caía el zancudero se hacia cada vez mas eufórico. Llegado el momento que tuvimos que dar carrera porque aquella tempestad de insectos con sus aleteos llegaban a ser amenazadores mientras el sol bajaba se vio como si una nube lo cubriera todo y esta nube se hacia cada vez mas densa, el tornado de zancudos iba tras de nosotros que corríamos a todo lo que el físico nos daba.
Mientras Caloza corría seguía contándome mil y unas maravillas de las enseñanzas del hermano Alcanforio, pero yo estaba mas atento en moscos que venían en andanada a tras nuestro y que si se diera un tropiezo seria quedar bajo una anemia profunda.
—Si, Maytro, yo viví en el mundo, no encontraba sosiego fui bolo y hasta llegue a comer zumba, pero de todo esto ahora yendo donde el hermano, he salido...
—Mire, digamos que ya entendi eso, me alegra mucho que esa congregacion le ayude, pero la verdad es que yo de corredor tengo menos madera que una sonda espacial, y esto de correr en la arena hace mas grande el grado de dificultad, mi pregunta es ¿Como vamos a salir vivos de esa nube de zancudos?
—Maytro no se aflija ya casi llegamos a mi residencia y ahí estaremos a buen resguardo de estos Zancuditos.
La esperanza me volvió al cuerpo y encontré animo para continuar al paso que iba, pero digamos que mis esperanzas se disolvieron cuando Caloza pronuncio lo siguiente.
—Por fin, Maytro ¡Ya llegamos!
La residencia de Caloza no gozaba de paredes, era una ramada en todo el sentido de la palabra y siendo un poco practico a la hora de describirla diría que por estar ya muy oscuro que aquella ramada era una de las mas maltrechas que jamas se hubieran edificado en la historia de la humanidad.
El zumbido de nuestros perseguidores llego a ser ensordecedor y de un piquete por aquí otro por allá paso a ser una ráfaga que me cubrió todo la piel expuesta, sentía como sus astas hacían cena en cada uno de los poros que estaban al descubierto, y me lance a la arena revolcándome. Vi a Caloza que en el centro de la ramada hacia un hoyo a toda prisa, pensé que su plan era cavar un hoyo y meterse dentro por lo que yo estaba condenado a morir y no sabia a que lado estaba el mar, para correr y sumergirme en el. Los moscos también alcanzaron a Caloza que cavaba como un cuzuco playero hasta que dejo de cavar y de ahí, del hoyo saco una botella con gas para candil, le echo un chorro a un bulto que estaba dentro de la ramada y de una de las varas que servia de viga a la ramada saco unos fósforos y en un solo movimiento dio a arder el bulto con el combustible. los zancudos que lo picaban a el se repelieron al instante. Calosa de manera ágil saco del hoyo cavado una hoya aboyada por todas partes y ahí en la hoya metió un poco de aquello que ardía y salio con ello donde de yo me revolcaba. cuando la luz del la humeante hoya llego donde mi los zancudos se disiparon como por gracia a un encantamiento, cuando esto paso Caloza me dijo:
—Maytro, todavía no es hora de dormir, levántese.
Yo me sacudí la arena del rostro y del cuerpo, ahora estaba quemado, y hecho coladera por aquellos insectos.
—Venga maytro eso, de los zancuditos ya no tiene porque preocuparle.
Yo estaba tan sorprendido que no podía decir nada, solo camine y llegue cerca de la fogata de Caloza. Caloza del Canal tomo el pescado y del hoyo saco un ensartador y un cuchillo, con el cuchillo partió por en medio al nunca visto animal marino. Con presteza y destreza fileteo aquello que no tenia forma y con el ensartador los filetes los puso a asar donde el fuego se daba moderado. Por mi conmoción de haber estado tan cercano a ser devorado por varios millones de moscos no me había percatado del insoportable aroma que ahí hacia. Pero lo comencé a percibir cuando mi curiosidad no me permitió seguir mas con la duda de como había podido Caloza hacer que todo aquel enjambre de zancudos sedientos de sangre se fueran tan de prisa.
Luego Caloza con una sonrisa... responderia...
—Es la mierda seca de cabra y vaca y chiricas de Gallina y unas cuantas cebollas secas; En la mañana cuando amanece es lo primero que hago recolectar cacas en las granjas aqui vecinas.
De ahí en delante el olor se me fue haciendo cada vez mas insoportable. Caloza saco del hoyo una manta donde tenia un rimero de tortillas que pondría también en el ensartador a tostar en el fuego alimentado por aquel recopilar de excrementos. Terminado esto levanto una plegaria, aprendida en su congregacion y adaptada a sus circunstancias.
—Padre Celestial, te agradezco por no permitir que me partiera el culo el diablo, si esa patada me hubiera dado me mata, Señor. Tambien te agradesco por darme este elimento que aunque algo ruincito pero para calmar la tripa vasta Señor. Tambien te pido por que este desdichado ruin hijo tuyo que hoy me acompaña y del cual nombre no se aun, para nombrarlo ante ti Señor, te pido por el para que le devuelvas la mente, que perdio por andar de bolo, Señor y asi que me pague los quince pesos que me debe. Amen.
De ahí bendecidos los alimentos me paso una tortilla con un pedazo de pescado... La cena, yo que estaba pasando momentos precarios deje a un lado todo escrúpulo pudiendo mas el hambre por haber corrido Dios sabe cuanto con toda aquella tormenta de mosquitos al acecho.
La amnesia y el pleito por recuperar la memoria. 5
Pasa que después de ocurrido todo aquello lo del reclamo de mi acreedor Caloza del Canal como se hacia llamar, un destello me ilumino la mente, justo cuando yo había terminado de comer aquella deliciosa pescada, me acorde que a mi no me gustaba el pescado mucho menos las pescadas. Pero ya era muy tarde no me había podido acordar antes. Ahora había saboreado con deleite aquel regalo de Samuel quien se negó a cobrarme esta, lo cual me sentó muy bien porque no tenia manera de pagarle. El que no estaba dispuesto a ser tan generoso era Caloza, quien me prometió no despegarse de mi hasta que cumpliera con mi parte de pagar hasta el ultimo centavo por el alquiler del Diablo. Fue ahí cuando me entere, que había perdido la memoria, ya que intente saber mi nombre y no pude saberlo, intente recordar el nombre de mi madre y tampoco me fue posible. Todo me era incierto, solo recordaba la playa, mi altercado con la muerte y el revolotear en las aguas espumarajosas de la playa unos días antes, pero de ahí todo en mi memoria había desaparecido, ni tan siquiera me acordaba de la renta del caballo que ahora Caloza me recriminaba. Todo esto vino a hacerse evidente cuando intente presentarme con Samuel, quien al despedirse me dijo su nombre.
—Ya sabe Maitro, fue un placer ayudarle, mi nombre es Samuel Lopez y no soy de aquí,pero mi esposa es de Las Isletas, un caserío que esta aquí como a quince minutos en carro.
—Eres muy Amable Samuel, mi nombre aunque no creo que te interese es...
No pude acordarme de mi nombre, por mas que me rasque la cabeza. Caloza esperaba que me despidiera, ya que yo le había prometido pagarle al llegar a donde había dejado mis cosas. Mi amnesia era desordenada, recordaba algunas cosas y algunas otras, se habían extirpado de mi memoria. No sabia que hacer y me sentí en necesidad de hablar con alguien de los que me pasaba, me sentía totalmente perdido, Caloza caminaba a mi lado. El sol alumbraba con tanta fuerza que pasaba de ramada en ramada para que no se me quemaran los pies, a Caloza esto le daba risa, ya que el a pesar de ir chuña la arena caliente le era irrelevante sus pies se habían adaptado a caminar sobre el pavimento incandescente. Llegamos a un tramo de la playa donde se terminaban las ramadas, el sol hacia que el horizonte gorgoreara. Caloza solto una carcajada al ver que me encontraba ante un aprieto.
—¿Que maitro va a querer que lo lleve a catambucho de aqui para alla?
—Pues, lo que pasa es que el sol esta muy fuerte y la arena me quema los pies.
—Maitro, no sea pasmado, mire si no quiere que se le quemen los pieses como dice, camine sobre la arena mojada, corra a donde se arrollan las espumas del mar. Usted es de verdad dundo.
Caminando sobre las tibias arenas mojadas y ya cuando no se miraban edificaciones me vi obligado a contarle a Caloza de mi amnesia.
Cuando lo hice, Caloza no me creía, para el era solo una treta mía para evitar pagarle los diez colones.
—Maytro, usted no es el primero que inventa esa paja para no pagar. Mire una vez un desdichado para no pagar se reventó la cabeza con una piedra poma, yo mismo lo lleve a que le remendaran la cabeza, y me tuvo que pagar. a guebo me tubo que pagar, y a guebo usted me va a pagar también.
—No, no es eso, mira yo soy el primer sorprendido.
—Sorpresa, Sorpresa es que no le rompa la tronera con un pencazo para que se le quite lo pajero, maytro si usted tiene pisto. Cuando le di a montar el Diablo usted llevaba un reloj de los buenos, pero como se puso a chupar como loco, y mas esa mierda de "Un décimo para el ciento" eso es mas veneno que licor.
—Ya sabe Maitro, fue un placer ayudarle, mi nombre es Samuel Lopez y no soy de aquí,pero mi esposa es de Las Isletas, un caserío que esta aquí como a quince minutos en carro.
—Eres muy Amable Samuel, mi nombre aunque no creo que te interese es...
No pude acordarme de mi nombre, por mas que me rasque la cabeza. Caloza esperaba que me despidiera, ya que yo le había prometido pagarle al llegar a donde había dejado mis cosas. Mi amnesia era desordenada, recordaba algunas cosas y algunas otras, se habían extirpado de mi memoria. No sabia que hacer y me sentí en necesidad de hablar con alguien de los que me pasaba, me sentía totalmente perdido, Caloza caminaba a mi lado. El sol alumbraba con tanta fuerza que pasaba de ramada en ramada para que no se me quemaran los pies, a Caloza esto le daba risa, ya que el a pesar de ir chuña la arena caliente le era irrelevante sus pies se habían adaptado a caminar sobre el pavimento incandescente. Llegamos a un tramo de la playa donde se terminaban las ramadas, el sol hacia que el horizonte gorgoreara. Caloza solto una carcajada al ver que me encontraba ante un aprieto.
—¿Que maitro va a querer que lo lleve a catambucho de aqui para alla?
—Pues, lo que pasa es que el sol esta muy fuerte y la arena me quema los pies.
—Maitro, no sea pasmado, mire si no quiere que se le quemen los pieses como dice, camine sobre la arena mojada, corra a donde se arrollan las espumas del mar. Usted es de verdad dundo.
Caminando sobre las tibias arenas mojadas y ya cuando no se miraban edificaciones me vi obligado a contarle a Caloza de mi amnesia.
Cuando lo hice, Caloza no me creía, para el era solo una treta mía para evitar pagarle los diez colones.
—Maytro, usted no es el primero que inventa esa paja para no pagar. Mire una vez un desdichado para no pagar se reventó la cabeza con una piedra poma, yo mismo lo lleve a que le remendaran la cabeza, y me tuvo que pagar. a guebo me tubo que pagar, y a guebo usted me va a pagar también.
—No, no es eso, mira yo soy el primer sorprendido.
—Sorpresa, Sorpresa es que no le rompa la tronera con un pencazo para que se le quite lo pajero, maytro si usted tiene pisto. Cuando le di a montar el Diablo usted llevaba un reloj de los buenos, pero como se puso a chupar como loco, y mas esa mierda de "Un décimo para el ciento" eso es mas veneno que licor.
Caloza del Canal se presenta. 4
Cuanto tiempo pase en aquella playa a merced de los zancudos no tengo idea, calculo que fueron como dos días tirado en aquellas arenas. Tenia millones de picaduras, y volver a la sobria realidad fue duro. Mas cuando recordaba que horas antes había andado saltando y revolcándome en las aguas poco profundas de la playa luego cuando oscurecido intente matarme, seguido esto un campo borroso en mi memoria el momento en el que alguien o algo me había sacado de la resignación pacifica de morir.
Tenia mucha hambre y los efectos de la goma se habían disipado a razón que pase largo rato en inconsciencia, mas que solo dormido.
Como era de esperar tenia una hambre atroz, me di cuenta que no tenia ni un centavo en las bolsas, no recordaba como había llegado ahí, no sabia cual lado de la playa debía seguir para llegar al rancho de mi amigo, el cual muy generosamente me había prestado por toda la temporada. No sabia ni la localidad, ni el nombre del rancho, al parecer ese maldito trago para suicidas tenia la facultad de literalmente barrer neuronas. Lo único que andaba trabado al cuello era una llave sin mas pista.
Podía oler el delicioso sabor esparcido por los aires de mariscos que la gente cocinando felizmente bajo las ramadas, y guiado por aquella pista de olores me di por seguir una ruta no sabia como demonios le haría, el sol me había comenzado a quemar el lomo, pero para mi aquello era imperceptible. Segui caminando, llegue a unas cabañas, donde una niña salio corriendo al verme, y le grito a sus papas
—¡Mami, Papi, miren un bolo, un bolo cenisozo!...
Aquellas gentes asaban pescado en las brazas, muy amablemente al que la niña llamaba papi, se aproximo a donde mi.
—Buenos Dias, ¿se le ofrecía algo?
Con mi voz temblorosa y llena de pena; desde hacia rato que la hambre habia eclipsado la dignidad en mi así que le respondí.
—Buenas, Sabe, esto tal vez sea para usted incomodo, y si para usted lo es para mi lo es aun mas. Pero necesito comer algo. No se, si le fuera posible venderme un poco de comida, yo se la pagare en cuanto encuentre el lugar donde deje todas mis pertenencias. Aunque sea una tortillita, por favor.
El hombre giro lentamente la cabeza, para ver los ojos descontentos de su esposa, la mujer era claro que no estaba contenta con la decisión que había tomado y le hacia una mirada que atravesaba la carne y carcomía los huesos.
—Mire, Venga aquí a la ramada, no le puede seguir pegando el sol, usted esta bien fregado.
El hombre que para ese momento yo no sabia que se llamaba Samuel, me puso la mano en el hombro, y un dolor desmesurado me hizo saltar con el leve palpar de la mano de aquel buen hombre. Fue ahí cuando me di cuenta que mi piel se había quemado a totalidad, había caminado bajo el sol unas cuatro horas, preocupado mas por el hambre que por ninguna otra cosa.
Protegido por la sombra filtrada de las palmas de la ramada, me sirvieron una pescada(ignoro el genero del pescado, pero aquella gente así le llamaban, no se me ocurrió pensar como sabían si era pescada o pescado) asada, ignoro que tipo de pescado era, yo lo devore en un instante y casi me ahorco con las espinas.
Me entere que la niña, a la que ellos llamaban Mima, se escondía entre sus padres de mi, ella tenia buenas razones, pero yo en aquel momento no las entendía, comer era mi principal preocupación, pero la madre hizo un comentario que me dejo ver lo que pasaba.
—Mira, Mima si queres andar solo debajo del sol, así te vas a poner mira.
Había terminado de comer, me limpie las manos en la calzoneta y quise posar mis manos sobre mi cara, me lleve la desagradable sorpresa que toda mi cara estaba despellejándose, y tenia tantas picadas de zancudos inflamadas que mi cara se veía deforme.
Me di cuenta que en un aproximado de 48 horas había pasado a ser un despojo humano, solo por el simple hecho de querer serlo en todos los sentidos, si antes solo lo era en el interior ahora lo era a totalidad. Me horrorizo pensar que aquella era mi apariencia real, sin mascara.
—¡AaH! ahí esta maytro, lo andaba buscando usted me debe diez pesos, y los quiero ya, no joda, mire carita que trae, usted esta requehecho mierda, pero no por estar así crea que me voy a compadecer, aquí toda la mara cree que con ponerse a chupar solucionan todo, pues, mire caballero que no es así.
Aquella voz me sonaba conocida pero no sabia de donde, así que le conteste:
—Ah nombe, y ¿de donde te debo, esos diez colones?
—A no chingue, me va a decir que ya se le olvido, antier yo le rente un caballo y usted me pidió uno que fuera mas rápido que un pedo de jabalí, yo le dije que tenia al Diablo, y le dije que si había andado a caballo antes, porque el Diablo es rápido pero un poquito chucaro, usted me dijo que no me preocupara. yo le dije que eran veinte bolas, y usted me dijo que estaba bien, me pago la mitad y quedo de darme la otra mitad con el animal. Y puesi, usted se subió al animal y salio como un pijazo ay para ya como alma que sale del culo del diablo. Creo que le voy a cobrar mas por andar hasta aquí buscándolo, pero es un asunto de no dejarse, hasta la fecha de hoy, jamas, escúchelo bien, Jamas, ha habido alguien que no le termine de pagar a Caloza del Canal.
Tenia mucha hambre y los efectos de la goma se habían disipado a razón que pase largo rato en inconsciencia, mas que solo dormido.
Como era de esperar tenia una hambre atroz, me di cuenta que no tenia ni un centavo en las bolsas, no recordaba como había llegado ahí, no sabia cual lado de la playa debía seguir para llegar al rancho de mi amigo, el cual muy generosamente me había prestado por toda la temporada. No sabia ni la localidad, ni el nombre del rancho, al parecer ese maldito trago para suicidas tenia la facultad de literalmente barrer neuronas. Lo único que andaba trabado al cuello era una llave sin mas pista.
Podía oler el delicioso sabor esparcido por los aires de mariscos que la gente cocinando felizmente bajo las ramadas, y guiado por aquella pista de olores me di por seguir una ruta no sabia como demonios le haría, el sol me había comenzado a quemar el lomo, pero para mi aquello era imperceptible. Segui caminando, llegue a unas cabañas, donde una niña salio corriendo al verme, y le grito a sus papas
—¡Mami, Papi, miren un bolo, un bolo cenisozo!...
Aquellas gentes asaban pescado en las brazas, muy amablemente al que la niña llamaba papi, se aproximo a donde mi.
—Buenos Dias, ¿se le ofrecía algo?
Con mi voz temblorosa y llena de pena; desde hacia rato que la hambre habia eclipsado la dignidad en mi así que le respondí.
—Buenas, Sabe, esto tal vez sea para usted incomodo, y si para usted lo es para mi lo es aun mas. Pero necesito comer algo. No se, si le fuera posible venderme un poco de comida, yo se la pagare en cuanto encuentre el lugar donde deje todas mis pertenencias. Aunque sea una tortillita, por favor.
El hombre giro lentamente la cabeza, para ver los ojos descontentos de su esposa, la mujer era claro que no estaba contenta con la decisión que había tomado y le hacia una mirada que atravesaba la carne y carcomía los huesos.
—Mire, Venga aquí a la ramada, no le puede seguir pegando el sol, usted esta bien fregado.
El hombre que para ese momento yo no sabia que se llamaba Samuel, me puso la mano en el hombro, y un dolor desmesurado me hizo saltar con el leve palpar de la mano de aquel buen hombre. Fue ahí cuando me di cuenta que mi piel se había quemado a totalidad, había caminado bajo el sol unas cuatro horas, preocupado mas por el hambre que por ninguna otra cosa.
Protegido por la sombra filtrada de las palmas de la ramada, me sirvieron una pescada(ignoro el genero del pescado, pero aquella gente así le llamaban, no se me ocurrió pensar como sabían si era pescada o pescado) asada, ignoro que tipo de pescado era, yo lo devore en un instante y casi me ahorco con las espinas.
Me entere que la niña, a la que ellos llamaban Mima, se escondía entre sus padres de mi, ella tenia buenas razones, pero yo en aquel momento no las entendía, comer era mi principal preocupación, pero la madre hizo un comentario que me dejo ver lo que pasaba.
—Mira, Mima si queres andar solo debajo del sol, así te vas a poner mira.
Había terminado de comer, me limpie las manos en la calzoneta y quise posar mis manos sobre mi cara, me lleve la desagradable sorpresa que toda mi cara estaba despellejándose, y tenia tantas picadas de zancudos inflamadas que mi cara se veía deforme.
Me di cuenta que en un aproximado de 48 horas había pasado a ser un despojo humano, solo por el simple hecho de querer serlo en todos los sentidos, si antes solo lo era en el interior ahora lo era a totalidad. Me horrorizo pensar que aquella era mi apariencia real, sin mascara.
—¡AaH! ahí esta maytro, lo andaba buscando usted me debe diez pesos, y los quiero ya, no joda, mire carita que trae, usted esta requehecho mierda, pero no por estar así crea que me voy a compadecer, aquí toda la mara cree que con ponerse a chupar solucionan todo, pues, mire caballero que no es así.
Aquella voz me sonaba conocida pero no sabia de donde, así que le conteste:
—Ah nombe, y ¿de donde te debo, esos diez colones?
—A no chingue, me va a decir que ya se le olvido, antier yo le rente un caballo y usted me pidió uno que fuera mas rápido que un pedo de jabalí, yo le dije que tenia al Diablo, y le dije que si había andado a caballo antes, porque el Diablo es rápido pero un poquito chucaro, usted me dijo que no me preocupara. yo le dije que eran veinte bolas, y usted me dijo que estaba bien, me pago la mitad y quedo de darme la otra mitad con el animal. Y puesi, usted se subió al animal y salio como un pijazo ay para ya como alma que sale del culo del diablo. Creo que le voy a cobrar mas por andar hasta aquí buscándolo, pero es un asunto de no dejarse, hasta la fecha de hoy, jamas, escúchelo bien, Jamas, ha habido alguien que no le termine de pagar a Caloza del Canal.
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