Aquel había sido un día agobiante, tenia muchas cosas en la cabeza, oía los ronquidos de Caloza y el viejo. No pudiendo dormir, me distraía contemplando mi pensamiento reflejado en el fuego que se movía entre la caca seca alimentándose de ella. Asi paso un largo rato, hasta que la canción de los sapos y las ranas comenzó ha ser tan fuerte y predominante que en mis sentidos opaco los ronquidos de los dos que dormían plácidamente. Me desplace lentamente me recosté en la arena tibia por el fuego y sin yo quererlo ni enterarme me dormí.
Aquella noche tuve un sueño muy extraño, soñé que estaba en un lugar que me parecía familiar, muchas personas me saludaban, me decían que todo iría bien, que no me preocupara, que tenia que ser fuerte. Aquella era como una escena donde todos te dan condolencias, yo les agradecía sin saber ni atreverme a preguntar el porque de todo aquello. En un momento entro un hombre vestido de negro, con una cara que me produjo temor, le vi entrar dando pasos largos, luego pregunto con quien debía entenderse y todas las personas que estaban en aquel lugar voltearon hacia mi, hubieron alguno que hasta me señalaron. El hombre camino dando pasos tan largos que atravesó la sala dando solo tres pasos, se me puso enfrente y cuando me vio, me dijo... "ha sido usted, verdad; usted les ha matado, usted lo ha hecho y ni siquiera se digna a inmutarse de ello, el hombre comenzó a romper en llanto, la figura imponente que antes representaba poco a poco se desvaneció ante mi, se postro en el piso mirando a la duela y su llanto fue cual que me produjo una inmensa necesidad de consolarlo, intente ponerle una mano en su hombro izquierdo, cuando lo hice, el reacciono violentamente, y me lanzo un manotazo para quitarse mi mano de encima, luego me dijo: "Usted, usted a mi no me toca, usted es la mas grande de todas las inmundicias, solo he venido aquí con la intención de verle a la cara y saber si hay seres tan abominables, ahora se que así es, y quizás aun no muestre toda su maldad."
Luego el hombre ante el asombro de todos saco una navaja y se me lanzo.
He ahí que desperté revoloteando muy cerca del fuego, sin entender nada de aquel sueño, sin saber si aquello había sido un recuerdo o solamente eso, un sueño, deseaba con todo mi corazón que aquello no fuera un recuerdo y que fuera solo un indefendible sueño.
1 comentario:
maravilloso... esperamos la continuacion
Publicar un comentario