Caloza del Canal se presenta. 4

Cuanto tiempo pase en aquella playa a merced de los zancudos no tengo idea, calculo que fueron como dos días tirado en aquellas arenas. Tenia millones de picaduras, y volver a la sobria realidad fue duro. Mas cuando recordaba que horas antes había andado saltando y revolcándome en las aguas poco profundas de la playa luego cuando oscurecido intente matarme, seguido esto un campo borroso en mi memoria el momento en el que alguien o algo me había sacado de la resignación pacifica de morir.
Tenia mucha hambre y los efectos de la goma se habían disipado a razón que pase largo rato en inconsciencia, mas que solo dormido.
Como era de esperar tenia una hambre atroz, me di cuenta que no tenia ni un centavo en las bolsas, no recordaba como había llegado ahí, no sabia cual lado de la playa debía seguir para llegar al rancho de mi amigo, el cual muy generosamente me había prestado por toda la temporada. No sabia ni la localidad, ni el nombre del rancho, al parecer ese maldito trago para suicidas tenia la facultad de literalmente barrer neuronas. Lo único que andaba trabado al cuello era una llave sin mas pista.
Podía oler el delicioso sabor esparcido por los aires de mariscos que la gente cocinando felizmente bajo las ramadas, y guiado por aquella pista de olores me di por seguir una ruta no sabia como demonios le haría, el sol me había comenzado a quemar el lomo, pero para mi aquello era imperceptible. Segui caminando, llegue a unas cabañas, donde una niña salio corriendo al verme, y le grito a sus papas

—¡Mami, Papi, miren un bolo, un bolo cenisozo!...

Aquellas gentes asaban pescado en las brazas, muy amablemente al que la niña llamaba papi, se aproximo a donde mi.

—Buenos Dias, ¿se le ofrecía algo?

Con mi voz temblorosa y llena de pena; desde hacia rato que la hambre habia eclipsado la dignidad en mi así que le respondí.

—Buenas, Sabe, esto tal vez sea para usted incomodo, y si para usted lo es para mi lo es aun mas. Pero necesito comer algo. No se, si le fuera posible venderme un poco de comida, yo se la pagare en cuanto encuentre el lugar donde deje todas mis pertenencias. Aunque sea una tortillita, por favor.

El hombre giro lentamente la cabeza, para ver los ojos descontentos de su esposa, la mujer era claro que no estaba contenta con la decisión que había tomado y le hacia una mirada que atravesaba la carne y carcomía los huesos.

—Mire, Venga aquí a la ramada, no le puede seguir pegando el sol, usted esta bien fregado.

El hombre que para ese momento yo no sabia que se llamaba Samuel, me puso la mano en el hombro, y un dolor desmesurado me hizo saltar con el leve palpar de la mano de aquel buen hombre. Fue ahí cuando me di cuenta que mi piel se había quemado a totalidad, había caminado bajo el sol unas cuatro horas, preocupado mas por el hambre que por ninguna otra cosa.

Protegido por la sombra filtrada de las palmas de la ramada, me sirvieron una pescada(ignoro el genero del pescado, pero aquella gente así le llamaban, no se me ocurrió pensar como sabían si era pescada o pescado) asada, ignoro que tipo de pescado era, yo lo devore en un instante y casi me ahorco con las espinas.
Me entere que la niña, a la que ellos llamaban Mima, se escondía entre sus padres de mi, ella tenia buenas razones, pero yo en aquel momento no las entendía, comer era mi principal preocupación, pero la madre hizo un comentario que me dejo ver lo que pasaba.

—Mira, Mima si queres andar solo debajo del sol, así te vas a poner mira.

Había terminado de comer, me limpie las manos en la calzoneta y quise posar mis manos sobre mi cara, me lleve la desagradable sorpresa que toda mi cara estaba despellejándose, y tenia tantas picadas de zancudos inflamadas que mi cara se veía deforme.

Me di cuenta que en un aproximado de 48 horas había pasado a ser un despojo humano, solo por el simple hecho de querer serlo en todos los sentidos, si antes solo lo era en el interior ahora lo era a totalidad. Me horrorizo pensar que aquella era mi apariencia real, sin mascara.

—¡AaH! ahí esta maytro, lo andaba buscando usted me debe diez pesos, y los quiero ya, no joda, mire carita que trae, usted esta requehecho mierda, pero no por estar así crea que me voy a compadecer, aquí toda la mara cree que con ponerse a chupar solucionan todo, pues, mire caballero que no es así.

Aquella voz me sonaba conocida pero no sabia de donde, así que le conteste:

—Ah nombe, y ¿de donde te debo, esos diez colones?
—A no chingue, me va a decir que ya se le olvido, antier yo le rente un caballo y usted me pidió uno que fuera mas rápido que un pedo de jabalí, yo le dije que tenia al Diablo, y le dije que si había andado a caballo antes, porque el Diablo es rápido pero un poquito chucaro, usted me dijo que no me preocupara. yo le dije que eran veinte bolas, y usted me dijo que estaba bien, me pago la mitad y quedo de darme la otra mitad con el animal. Y puesi, usted se subió al animal y salio como un pijazo ay para ya como alma que sale del culo del diablo. Creo que le voy a cobrar mas por andar hasta aquí buscándolo, pero es un asunto de no dejarse, hasta la fecha de hoy, jamas, escúchelo bien, Jamas, ha habido alguien que no le termine de pagar a Caloza del Canal.

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